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La familia. Serie A flor de piel, 2017. Acuarela, carbón, grafito y collage sobre papel. Foto: cortesía del artista
A Job. Serie A flor de piel, 2017. Acuarela y bolígrafo sobre papel. Foto: cortesía del artista
Alice Clarke. Serie Femme fatale-amores platónicos, 2018. Acuarela, carbón y collage sobre papel. Foto: cortesía artista
Dorothy Mort. Serie Femme fatale-amores platónicos, 2018. Acuarela, carbón y azulejos sobre papel. Foto: cortesía artista
Phyllis Carmier “HUME”.Serie Femme fatale-amores platónicos, 2018.Acuarela, carbón y collage sobre papel. Foto: cortesía artista
Clara Randall.Serie Femme fatale-amores platónicos, 2018. Acuarela, polvo de grafito y polímero sobre papel. Foto: cortesía art.
Jean Wilson. Serie Femme fatale-amores platónicos, 2018. Acuarela, carbón sobre papel. Foto: cortesía del artista
Annie Gunderson. Serie Femme fatale-amores platónicos, 2018. Acuarela, collage sobre papel. Foto: cortesía del artista
Nellie Cassidy. Serie Femme fatale-amores platónicos, 2018. Acuarela, grafito, collage sobre papel. Foto: cortesía artista
Mary Harris. Serie Femme fatale-amores platónicos, 2018. Acuarela, collage sobre papel. Foto: cortesía del artista
Philip Roth, 2018. Óleo, collage sobre papel. Foto: cortesía del artista
Neptuno I, 2015. Grafito sobre papel sobre Dibond. Foto: cortesía del artista

EDUARDO GRUBER. El salón de los espejos

File

Dates: 
27 September 2019 - 5 January 2020
Place: 
Galería y sala perimetral de la 1ª planta
Hours: 
martes a sábados (festivos incluidos) de 11.00 a 14.30 y de 17.00 a 21.00, domingos, de 11.00 a 14.30
Production: 
MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo

A partir del 27 de septiembre, el MARCO retoma su programa expositivo con la inauguración de dos muestras individuales — Eduardo Gruber  y Jorge Martins— en las salas de la primera planta. Ambas propuestas tienen como hilo conductor el dibujo y la obra sobre papel, a través de piezas y estéticas muy diferenciadas: el relato de Gruber junto a la voz poética de Martins.

Eduardo Gruber (Santander, 1949) es un pintor al que siempre ha tentado el dibujo y la obra sobre papel, no como boceto sino como obra final. Artista polifacético, ha realizado esculturas, intervenciones en el espacio, instalaciones, escenografía (de ópera para Pilar Miró), y ha publicado varias novelas.

La muestra del MARCO reúne una selección de obras recientes, dibujos y obra sobre papel, en la que resulta central la presencia de la palabra, del relato, de la literatura. Se hace especial hincapié en la relación entre literatura, pensamiento e imagen, tan presente en su obra como la pasión por la metáfora. Obras con el hilo conductor del azar, ese límite casi imperceptible, ese espejo que, una vez traspasado, nos permite vivir otra vida, habitar otro escenario. En suma, una selección de piezas, a modo de pequeño salón de afirmaciones, ecos y reflejos, que permite percibir la manera de trabajar de un artista que, desde la pintura, siempre busca la obra total.

Exposición bibliográfica / Documentación

Eduardo Gruber / Jorge Martins
27 septiembre 2019 – 5 enero 2020

A partir de la inauguración de la exposición, la Biblioteca-Centro de Documentación del MARCO presenta una muestra bibliográfica y documental con selección de catálogos y publicaciones de Eduardo Gruber y Jorge Martins. El dossier documental, que reúne enlaces a artículos, audios, vídeos, y otra información sobre los artistas, estará accesible para consulta en el propio espacio o desde la web del MARCO www.marcovigo.com en los apartados Biblioteca/Noticias y Exposiciones/Actuales.

Información y visitas guiadas

El personal de salas está disponible para cualquier consulta o información relativa a la exposición, además de las visitas guiadas habituales:

Todos los días a las 18.00
Visitas ‘a la carta’ para grupos, previa cita en los tel. 986 113900 / 986 113904

Visitas y talleres para escolares

Para grupos de educación Infantil, Secundaria, Bachillerato, y otros centros de formación.

Colabora: Obra Social “la Caixa”
A partir del 15 de octubre de 2019
Lugar: salas de exposición y Laboratorio das Artes (1ª planta)
Horario: de martes a viernes de 11.00 a 13.30 / Previa cita en el tel. 986 113900/113904Exposición 

Foto de portada: Eduardo Gruber. Jean Wilson. De la serie Femme fatale-amores platónicos, 2018. Acuarela, carbón sobre papel, 179 x 149 cm

Curatorial text


Dibujo, grafito, papel. La idea y el proceso en Eduardo Gruber

“Resulta posible establecer una clasificación de los dibujos según el ánimo e intención que los guía. Los de arquitectos son inconfundibles porque señalan un lugar y resaltan unas líneas que sintetizan volúmenes, arquitecturas reales o imaginadas. Los de escultores centran un interés, una condición: peso, fuerza, volumen; o su ausencia: levedad, síntesis, hueco. En los dibujos de pintores creemos ver el despuntar de una idea y hablamos de bocetos, apuntes.

Los dibujos de Eduardo Gruber resultan especiales porque contienen todo el proceso de trabajo. Parten de un motivo, con frecuencia prestado pero apropiado, a partir del cual despliega y desarrolla la obra. Dibuja, escribe, añade o resta, busca la escala ideal. Sólo en la acuarela procede leve y preciso, limpio y atinado. Siempre es audaz, ágil llevando al espectador hacia la imagen deseada, que contiene búsquedas y huellas. Muchos de sus dibujos tienen ritmo cinematográfico o parecen intensos relatos cortos y extensas sagas noveladas. A veces son pequeños, en ocasiones murales, pero siempre enigmáticos, misteriosos, confesionales, sutiles.

El salón de los espejos reúne trabajos recientes sobre papel en los que conviven la línea, el texto y la grafía. Arranca con una reflexión sobre el azar, ese fino espejo que separa o une realidad y fantasía, violencia y placidez. Como en la Alicia de Lewis Carroll. Se despliegan a continuación un libro de libros, resultado de anotar los de su biblioteca, en aparente y sincero descuido; retratos apasionados de escritores, una sutil y evocadora historia de sombras, y un extraño cadáver exquisito. A su lado, un mural mágico, por si alguien pensaba que el dibujo era una ocupación fugaz, pasajera, de entreactos.

La exposición se cierra con una serie, Femme fatale, en la que, a partir de unas fichas policiales que le llegan casi por azar, Gruber actualiza retratos y sugiere nuevas vidas, traspasando el espejo de la realidad. Hay mucho de Carroll, de inventor de historias, incluso de fabulador romántico. Quizá por eso, la exposición se abre con un cisne que arranca el vuelo, a punto de ser devorado, aseteado por cubiertos de alpaca. ‘Tuércelle el cuello al cisne de engañoso plumaje / que da su nota blanca al azul de la fuente’, escribió el poeta; pero esa es otra historia y, tal vez, otra exposición.”

 

Miguel Fernández-Cid
Comisario de la exposición

Artist's text


LA SUERTE Y EL AZAR. Una aproximación al proyecto Femme fatale-amores platónicos


“No le preguntes a un filósofo por la suerte, no te contestará, quizás sí a algo con lo que la solemos identificar: el azar. Te pondrán el ejemplo del tiesto que cae a tu paso. Del azar sí hablaba Aristóteles refiriéndose a él como una parte inescrutable de la existencia humana que tiene que ver con aspectos coyunturales o accidentales que nos ocurren en nuestras vidas cotidianas. Sin embargo, el azar no es tan popular como lo es la suerte. La buena o la mala suerte está presente habitualmente en nuestro vocabulario cotidiano y solo con su oportuna mención, a menudo damos respuesta a nuestro recorrido vital, incluso opinamos, sin la menor duda, sobre lo acontecido a los otros. Quizás la suerte tiene que ver con una especie de valoración personal de la propia existencia, con la convicción de que las circunstancias que la provoca han sobrevenido como regaladas contribuyendo así a la felicidad o, por qué no, a la desgracia. Aquí, la pregunta es si la suerte está en lo que se tiene o en lo que se desea.

En esa búsqueda que explicara el misterio que la acompaña, un enlace en internet me llevó a una página titulada “femme fatale”, y por ella descubrí “Justice & Police Museum”, otra página, ésta relacionada con la historia de Sidney. Ahí estaban las imágenes de los archivos de los años veinte del siglo pasado de lo que denominaban “women prisoner”. Decenas de fichas policiales, en que los rostros de mujeres de todas las edades fotografiados con una inquietante y desgarradora nitidez, acompañados con un escueto texto, su ficha policial, que nos narra su delito, dejaron en mí una profunda huella, un interés que me gusta definir como un amor platónico por cada una de ellas, y que me llevaron a un compromiso personal, el de contar otra historia sobre ellas, que lejos de concebirla como ficticia la imaginé como posible si la “buena suerte” hubiese aparecido en sus vidas. No podía ser que esos rostros, fotografiados en ese preciso instante, quedaran como única muestra de su paso por la increíble vivencia anónima que cada ser humano ha aportado en su tránsito por nuestra historia.

Femme fatale-amores platónicos es una serie de nueve obras de 180x150 cm realizadas sobre papel con técnica mixta (acuarela, carbón, grafito o collage) que une, en este caso, mi trabajo como artista plástico al de escritor “oculto”, nueve relatos cortos que acompañan de una forma indivisible a cada una de las obras hasta formar un todo. Para su realización, ha habido dos únicos condicionantes para que conceptualmente el relato se ciñera a la idea germinal; el nombre y la imagen fotográfica del rostro de cada una de ellas. Mary Harris, Eileen O’Connor, Jean Wilson, Alice Clarke, Dorothy Mort, Clara Randall, Phyllis Carmier “HUME”, Nellie Cassidy y Annie Gunderson, son mis amores platónicos, las protagonistas de este trabajo. En su elección ha primado lo que cada uno de sus rostros me ha inspirado, rostros cansados, tristes en muchos de los casos, todos ellos transmitiendo la idea de que la mala suerte les ha vencido.”

Eduardo Gruber

UN INSTANTE CREACIONAL

“Jan Asselijn y Carl Orff no tienen nada en común. Jan fue un pintor barroco holandés del siglo XVII, mientras Carl Orff fue un compositor alemán del siglo XX perteneciente al neoclasicismo musical.

A los artistas se les recuerda, básicamente, por el legado que dejan con sus obras. Son los ajenos los que, usando su sensibilidad como llave, hacen que la obra se convierta en inmortal. Quizás ambos artistas sí tengan una cosa en común; son artistas de una sola obra. En realidad, sabemos que ambos tienen una extensa obra detrás pero, mientras que a Jan Asselijn se le reconoce por el magnetismo de su cuadro Cisne amenazado, Carl Orff tiene en Carmina Burana su alter ego, su igual, casi su seudónimo.

Recuerdo una visita, hace años, al Rijksmuseum en Amsterdam, era una visita con una razón fundamental: ver con detalle Early Age, un autorretrato de Rembrandt joven para hablar de él en un capítulo de la novela El devorador íntimo que estaba escribiendo en ese tiempo, y como suele ocurrir cuando visitas un museo, sin saber bien por qué, me encontré absorto contemplando el cuadro Cisne amenazado, convirtiéndose en ese instante en uno de mis cuadros favoritos y desde ese día, la imagen de ese poderoso cuadro está, entre recortes y apuntes, en la pared de un rincón del estudio.

Todo lo que te rodea en el taller, todo, te influye de un modo u otro en tu trabajo. Hace dos años mis ojos repararon, con una mirada diferente, en el cisne, y siguiendo al pie de la letra una premisa que marca mi trabajo; “si tienes una buena idea y la puedes hacer, ¡hazla!”, lo hice. La idea inicial fue realizar una escultura a tamaño natural, como está pintado en el cuadro, del Cisne amenazado. En el mundo del arte, o mejor, en el mundo de los artistas, las casualidades, a menudo, influyen de forma importante en el resultado final de la obra, y este es un buen ejemplo de ello. Pintar acompañado de música es frecuente en los talleres. Ese día se alinearon, como dos astros, la imagen del Cisne amenazado y la música de Carmina Burana. En ese instante el cisne me hizo recordar algo que había leído sobre la obra de Orff. Carl recurre a una colección de cantos goliardos de los siglos XII y XIII, para inspirarse, y elige entre ellos, al azar, una serie de crudas canciones para, solistas y coros, que acompañados de instrumentos y mágicas imágenes, hacen que el oyente experimente la música como una fuerza primitiva y abrumadora.

Uno de los cantos goliardos, quizás el más representativo de Carmina Burana, es el ‘Cignus ustus cantat’.

...En otro tiempo yo vivía en el lago,

En otro tiempo yo era hermoso,

Cuando yo era un cisne...

...Ahora me encuentro en una bandeja

Y no puedo volver a volar lejos.

Veo dientes impacientes...

Se queja el cisne con un tono sorprendentemente humorístico para un texto del siglo XII.

Diez comensales es una escultura con vocación de instalación, en la que un cisne es víctima de la violencia como metáfora de la, a menudo, innoble relación del ser humano con la naturaleza.

Eduardo Gruber