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Celeste Garrido. Olvido, 2009. Foto: cortesía de la artista
Celeste Garrido. Sen título, 2004. Foto: cortesía Marta G. Brea
Celeste Garrido. Foto: cortesía Marta G. Brea
Celeste Garrido. Danza autómata, 2016. Foto: cortesía de la artista
Celeste Garrido. Foto: cortesía Marta G. Brea
Foto: cortesía Marta G. Brea

CELESTE GARRIDO. Tus ojos dicen lo que tu boca calla

Ficha

Fechas: 
2 octubre 2020 - 14 febrero 2021
Lugar: 
Salas de proyectos de la 1ª planta
Horario: 
martes a sábados (festivos incluidos) de 11.00 a 14.30 y de 17.00 a 21.00, domingos, de 11.00 a 14.30
Producción: 
MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo
Comisariado: 
Miguel Fernández-Cid
Comisariado: 
Pilar Souto Soto

Con la colaboración de: 

Celeste Garrido (Marín, Pontevedra, 1972) tiene una amplia trayectoria en proyectos teóricos y expositivos muy relacionados con la identidad y con cuestiones de género. Esta muestra, específica para el MARCO, está diseñada a partir de una cuidada selección de obras en distintos formatos —en su mayoría de nueva producción— que construyen un relato en torno a la temática del cuerpo como material, como soporte, como sujeto y como receptor, con especial alusión al cuerpo femenino y al vestido como símbolo.

Celeste Garrido trabaja con el cuerpo, desde una perspectiva conceptual, y en especial con el vestido. El cuerpo vestido es el cuerpo del sujeto y a través de esta vestimenta se nos desvelan datos como el género, la condición social y cultural… Por medio del vestido proyectamos públicamente una identidad, en su obra adquiere vital importancia, precisamente por ser uno de los mecanismos diferenciadores que forman parte de la indumentaria femenina.

Su proyecto Nupcial, desarrollado a través de numerosas obras, hace referencia al vestido de novia como símbolo del matrimonio, dentro de un sistema patriarcal subyacente en nuestra cultura y que todavía hoy ejerce un claro dominio sobre la mujer, condicionando su libertad y su autonomía.

Su discurso artístico surge de la relación entre la experiencia creativa y la condición femenina, incorporando a su obra objetos de la vida cotidiana y materiales orgánicos, en especial aquellos de uso doméstico —miel, gelatina, uvas, pétalos de rosa…— que por sus propiedades y carácter simbólico hacen alusión a la fragilidad corporal, a la noción del tiempo que pasa, y al carácter cambiante de las cosas; la inestabilidad unida a la idea de belleza que persiste en nuestro imaginario colectivo, directamente relacionada con el deseo y la seducción. Sus obras aluden a menudo a una mujer cuya acción está condicionada por la mirada del otro, con una dependencia emocional que hace que su propia voluntad se desvanezca.

Durante los últimos meses, Celeste Garrido ha desarrollado un nuevo proyecto artístico que establece una reflexión en torno a la violencia infantil y en especial a la violencia sexual en la infancia y la adolescencia. Denominado Infancias rotas (apelando al libro del mismo nombre escrito por María Martínez-Sagrera), afronta el abuso a menores a través de la creación artística, denunciando el infierno al que se enfrentan los niños y en especial las niñas, por el simple hecho de haber nacido mujeres, en algunos países en vías de desarrollo. Pero también pretende desvelar una realidad de episodios silenciados de abusos infantiles que transcurren a nuestro alrededor, bajo una apariencia de normalidad amable, y que hieren irreversiblemente a algunas personas en lo más profundo de su ser, destruyendo su infancia y condicionando para siempre su vida, especialmente cuando estos hechos se producen dentro del círculo de confianza del menor, como puede ser la familia o la escuela.

Comprometida como artista y como mujer, sus proyectos se desarrollan desde una óptica feminista y un posicionamiento crítico, planteando propuestas que apelan al espectador y le hacen cómplice de ese compromiso. En este contexto surgen algunas de las obras que forman parte de su nuevo proyecto.

La primera de las piezas es una cuna-nido que se eleva en lo más alto de la sala, resultando incluso vertiginosa. Esta elevación convierte el tul que cubre la cuna en un velo nupcial que se extiende desde lo más alto hasta reposar en el suelo. La pieza hace alusión al compromiso o pacto que se ha establecido desde antaño entre padres, para ofrecer a las niñas en matrimonio a cambio de un beneficio. Muchos matrimonios son pactados, tanto en las clases sociales altas —por conveniencia entre las familias, en busca de un mejor estatus social— como en las más bajas, a consecuencia de la necesidad extrema que lleva a los padres a cometer verdaderas atrocidades al dar en matrimonio a niñas de apenas diez o doce años, a cambio de algún objeto de valor o de algún favor. El matrimonio de estas niñas se convierte en un espacio de tortura asumido por algunas sociedades como parte de la consecuencia de nacer mujer, privándola de cualquier oportunidad de desarrollarse como persona debidamente formada y libre, con capacidad para decidir su futuro.

La segunda pieza está formada por un vestido blanco de niña, que parece levitar sobre una superficie circular. Se trata de una estructura orgánica que evoca la inquietante semilla de la flor de loto, cubierta de pequeños hoyos, dentro de los cuales se insertan uvas moradas, oscuras y brillantes a modo de ojos amenazadores, que dirigen su mirada hacia la niña. A medida que nos aproximamos al centro del círculo, los ojos se van transformando en tentáculos intimidantes, que acechan bajo la falda del vestido, generando un sentimiento de angustia y malestar que da título a la obra: “Tus ojos dicen lo que tu boca calla”.

Dentro del conjunto, el vestido evoca la blanca flor de loto, que representa el estado más elevado del ser y que está relacionada con la perfección del espíritu y de la mente; un estado de pureza total y de naturaleza inmaculada. Representa la inocencia y la pureza del corazón. Representa el amor, la pasión y la compasión.

Documentación / Bibliografía



La Biblioteca-Centro de Documentación del MARCO ha preparado un dossier documental, que reúne enlaces a artículos e información complementaria sobre la artista, accesible para consulta desde la web del MARCO www.marcovigo.com en los apartados Biblioteca/Noticias y Exposiciones/Actuales.

Visitas y talleres para escolares y grupos



Para grupos de educación Infantil, Secundaria, Bachillerato, otros centros de formación y grupos con necesidades específicas.

Colabora: Obra Social “la Caixa”
A partir del 13 de octubre de 2020
Lugar: salas de exposición y Laboratorio das Artes
Horario: de martes a viernes de 11.00 a 13.30 / Previa cita en el tel. 986 113900/113904

Información y visitas guiadas

El personal de salas está disponible para cualquier consulta o información relativa a la exposición, además de las visitas guiadas habituales:

Todos los días a las 18.00
Visitas ‘a la carta’ para grupos, previa cita en los tel. 986 113900 / 986 113904

Imaxe: 
Celeste Garrido. Olvido, 2009
Pegada de carmín, resultante da acción de bicar a parede compoñendo a palabra olvido, 31 x 155 cm

Artistas

Celeste Garrido


Celeste Garrido Meira
(Marín, Pontevedra, 1972) es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Vigo, y Máster en Creatividad Aplicada por la Universidad de Santiago de Compostela. Desde el año 1997 es miembro colaborador del Grupo de Investigación ES2 de la Universidad de Vigo, y en 2003-2004 fue becaria de colaboración de la Cátedra Caixanova de Estudios Feministas de la Universidad de Vigo.

Ha sido premiada con el Lazo Violeta que otorga el Concello de Marín, por su destacada trayectoria en el ámbito de las artes plásticas de Galicia. Un recorrido que comienza en el año 1996 con la exposición Alternativas Creativas en el Teatro Principal y el Liceo Casino de Pontevedra. Desde entonces ha participado en numerosas exposiciones colectivas nacionales e internacionales, y su obra ha sido seleccionada para participar en varias muestras colectivas, entre las que cabe destacar Novos valores (Diputación de Pontevedra, 1996); Nuevos caminantes (Santiago de Compostela, 1999); Cabanyal Portes Obertes (Valencia, 1999); Malas Artes (2003); Clónicas (2004); Coser y Callar (2010); Xénero e artes visuais (Universidad de Vigo, 2014) o Alén dos xéneros. Prácticas artísticas feministas en Galicia (MARCO, Vigo/Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela, 2017).

De entre sus exposiciones individuales cabe destacar especialmente la muestra retrospectiva titulada Non son as miñas espiñas as que me defenden (Museo Manuel Torres, Marín, Pontevedra, 2016).

Ha comisariado una veintena de ediciones de la exposición Voilà la femme, que también ha sido premiada con el Lazo Violeta del Concello de Marín, por su implicación en la defensa de la mujer a través del mundo del arte y de la promoción de artistas noveles.

Texto curatorial

No hay que quedarse agazapada en un rincón,
Instruiros y empuñad la pluma…
Christine de Pizan, Libro de la Ciudad de las Damas, 1405

Seiscientos años después, Celeste Garrido podría alojarse en la Ciudad de las Damas de Pizan. Madre y artista, con su generosa y activa práctica artística consigue crear una obra poética que facilita que el espectador/a perciba la reivindicación del feminismo desde la más delicada sensibilidad.  

En el recorrido de las salas del MARCO, nos adentramos en el universo íntimo de una autora que nos hace reflexionar sobre el sistema patriarcal en nuestra cultura, la maternidad, el nacimiento, el matrimonio, el paso del tiempo, el deterioro, la muerte… 

Celeste Garrido señala que “aborda la temática del cuerpo, especialmente el femenino, como soporte, como sujeto, como receptor, y el vestido como símbolo de este género”. No deja de referirse a relaciones de pareja, de dependencia emocional, de ideas y sentimientos, de dolor por la pérdida, de libertad por esa misma pérdida… y lo consigue a través de obras como la serie Nupcial, en la que lleva años trabajando; lo que comienza como imagen de una seducción acaba convirtiéndose, gracias a la utilización de materiales orgánicos (gelatina) y al efecto del tiempo transcurrido durante la exposición, en algo no deseado (manto de moho blanco, luego verde), cambiando nuestra percepción de la obra.

Con una actitud poética y comprometida, denuncia la violencia en la infancia mediante dos obras nuevas, Tus ojos dicen lo que tu boca calla y El pacto, la ofrenda, el miedo… la culpa, en las que busca la complicidad del espectador. Con Danza autómata y Danza mortal nos propone la idea de inestabilidad y de resistencia a lo que se espera de la mujer desde que nace: asumir roles impuestos, sumisión y subordinación, dificultando su toma de decisiones y su libertad. Con todo, dicha posición es un punto de partida...

Su obra más optimista, la firma con sus labios en el paño de la pared del museo sellando la palabra Olvido, como transformación, esperando lo que está por venir.

Miguel Fernández-Cid / Pilar Souto

Texto artista

La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.
Gabriel García Márquez

Sobre la serie Nupcial

Casi seguro que pasar catorce años a los pies de una máquina de coser, es excesivo. Como también lo fue ver a docenas de mujeres desfilar en el taller de costura de mi madre mientras se probaban toda clase de vestidos. Vestidos que, de alguna manera, las acompañaban, como si de talismanes se tratase, en sus experiencias vitales: bautizos, bodas, nacimientos, muertes… ayudándolas, en cierto modo, a exorcizar sus conflictos internos.

Y si había un vestido especial por antonomasia, era el nupcial. Aquellas arquitecturas preciosistas se desvelaban ante mí, tan resplandecientes como efímeras, como promesas de una experiencia sensorial que nunca llegaba a experimentar. Elaborados con tules, rasos y sedas suntuosas, aquellos vestidos proyectaban ansias de riqueza y posición social, convirtiéndose en auténticos objetos de deseo que guardaban entre sus huecos vacíos la posibilidad de habitarlos mentalmente, desde el lugar de la imaginación.

Veo el vestido con otra mirada, el cuerpo vestido es la revelación de un “cuerpo social”, que proyecta una identidad, un género e incluso una condición social y cultural. Así comienza la serie “Nupcial”, compuesta por una treintena de pensamientos que nacen destinados a ser esculturas y que, de camino, dibujan un leve rastro en el papel. Se trata de un recorrido efímero e íntimo, como el del ave migratoria que se posa en un lugar que no es, al fin y al cabo, su destino, sino la pausa necesaria para poder llegar a él. Este “cuerpo social” me permite establecer un posicionamiento crítico frente a ese arquetipo de mujer alada y evanescente que camina de puntillas, esa mujer a la que hace referencia Isabel Tejeda cuando habla del retorno de “la figura de la novia virgen y casta, vestida de un impoluto y vaporoso blanco que la convierte en un ser de otro mundo”, estableciendo así una reflexión en torno a la reiterada idea de ver en la mujer a un ser que no debería pesar, sino que levita.

La primera escultura de la serie, Sin título. Nupcial, vio la luz en 1999 en la exposición Nuevos caminantes. Se trata de un proyecto que hace referencia al vestido de novia como símbolo del matrimonio, dentro de un sistema patriarcal subyacente en nuestra cultura y que todavía hoy ejerce un claro dominio sobre la mujer, condicionando su libertad y su autonomía. La obra está compuesta por un vestido de hilo que parece levitar sobre un brillante círculo de gelatina rojo, que alimenta el deseo por el atractivo olor a fresa capaz de seducir al espectador hasta el punto de hacerle repetir la visita, pero con el tiempo, la gelatina se transforma hasta llegar a pudrirse, cubriéndose de un manto de moho blanco que luego se torna verde. Para entonces, el hedor es tan fuerte y desagradable, que apenas permite al espectador disfrutar de la obra, dándonos una visión del poder transformador del paso del tiempo y nuestro ineludible trayecto hacia el deterioro y la muerte. El círculo rojo hace referencia a la sangre, presente en los momentos cruciales de nuestra existencia: nacimiento, menstruación, maternidad, enfermedad…

En la serie “Nupcial” reflexiono sobre cómo la mujer se ve condicionada por la mirada del otro, con una dependencia emocional que hace que su propia voluntad se desvanezca. La pieza (Re)vuelo, producida con motivo de esta exposición, retoma la equivocada idea del matrimonio como un horizonte de libertad, frente al encorsetamiento del nido paterno. Pero esta supuesta libertad se revela como una prisión en el momento en que nos dejamos condicionar por el implacable techo de cristal que vela nuestro ascenso, impidiéndonos volar, y es que no se puede volar con las alas de otro, ni tampoco pensar que unas simples alas nos vayan a elevar; es la consciencia de vuelo y la voluntad para iniciarlo lo que hace que podamos ascender.

Infancias rotas

Durante los últimos meses, he desarrollado un nuevo proyecto artístico que establece una reflexión en torno a la violencia infantil y, en especial, a la violencia sexual en la infancia y la adolescencia. Este proyecto, denominado Infancias rotas —apelando al libro del mismo nombre escrito por María Martínez-Sagrera— afronta el abuso a menores a través de la creación artística, denunciando el infierno al que se enfrentan los niños, y en especial las niñas, por el simple hecho de haber nacido mujeres en algunos países en vías de desarrollo. Pero también pretende desvelar una realidad de episodios silenciados de abusos infantiles que transcurren a nuestro alrededor, bajo una apariencia de normalidad amable, y que hieren irreversiblemente a algunas personas en lo más profundo de su ser, destruyendo su infancia y condicionando el resto de sus vidas, especialmente cuando estos hechos se producen dentro del círculo de confianza del menor, como puede ser la familia o la escuela. Tus ojos dicen lo que tu boca calla denuncia todas esas miradas perturbadoras que se proyectan sobre un vestido de niña que levita inocentemente sobre ellas.

La segunda de las piezas de esta serie es El pacto, la ofrenda, el miedo… la culpa y está formada por una cuna-nido que se eleva vertiginosamente hasta lo más alto de la sala y desde la cual cae un tupido tul que, a modo de velo nupcial, dibuja un círculo en el suelo. Se establecen en torno a esta pieza varias reflexiones entre las que quiero destacar la alusión al matrimonio infantil, un espacio de tortura asumido por algunas sociedades como parte de la consecuencia de nacer mujer, que priva a las niñas de cualquier oportunidad de desarrollarse como persona debidamente formada y libre, con capacidad para decidir su futuro.

Celeste Garrido, outubro 2020