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In and Out, 2002. Grafito sobre papel. 120x160 cm. Foto: cortesía del artista
Três unhas negras, 2011. Grafito sobre papel. 100x70 cm. Foto: cortesía del artista
Colecção, 2002. Acrílico y grafito sobre papel. 160x120 cm. Foto: cortesía del artista
Broken Sky, 2011. Grafito sobre papel. 57x56 cm. Foto: cortesía del artista
S/T, 1979. Grafito sobre papel. 70x72 cm. Foto: cortesía del artista
Esplendor nas trevas, 2006. Grafito sobre papel. 120x160 cm. Foto: cortesía del artista
Biología da linha, 2003. Grafito sobre papel. 120x160 cm. Foto: cortesía del artista
S/T, 2014. Grafito sobre papel. 70x100 cm. Foto: cortesía del artista
O outro lado do espelho, 2018. Grafito sobre papel. 70x100 cm. Foto: cortesía del artista
Three to Darkness, 2004. Grafito sobre papel. 120x160 cm. Foto: cortesía del artista
Cosí fan tutte, 2004. Grafito sobre papel.160x120 cm. Foto: cortesía del artista
As faces da lúa, 2003. Acrílico y grafito sobre papel. 120x160 cm. Foto: cortesía del artista

JORGE MARTINS. Sombras y Paradojas

Ficha

Datas: 
27 setembro 2019 - 5 xaneiro 2020
Lugar: 
salas frontales de la 1ª planta
Horario: 
martes a sábados (festivos incluidos) de 11.00 a 14.30 y de 17.00 a 21.00, domingos, de 11.00 a 14.30
Produción: 
MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo. Con la colaboración de: Fundação Carmona e Costa / MEIAC Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo de Badajoz / CAMÕES Instituto da Cooperação e da Língua de Portugal.


A partir del 27 de septiembre, el MARCO retoma su programa expositivo con la inauguración de dos muestras individuales —Jorge Martins y Eduardo Gruber— en las salas de la primera planta. Ambas propuestas tienen como hilo conductor el dibujo y la obra sobre papel, a través de piezas y estéticas muy diferenciadas: el relato de Gruber junto a la voz poética de Martins.

La exposición JORGE MARTINS. Sombras y paradojas supone la gran presentación individual que se dedica en nuestro país a uno de los nombres referenciales de la plástica portuguesa del último siglo. Jorge Martins (Lisboa, 1940) es lo que se suele llamar un artista solitario, respetado por colegas de distintas generaciones. Su obra, poética y esencialmente abstracta, está en diálogo con lo mejor del dibujo europeo y americano del siglo XX. A este prestigio y a la vigencia de su trabajo ha contribuido su infatigable investigación en torno al dibujo, ya desde sus primeras exposiciones. De hecho, será con sus dibujos con los que llegará, a finales de la década de los setenta, al Centro Georges Pompidou de París, donde se le dedicó una individual. Una cuidada selección de sus dibujos —junto a sus cuadernos de apuntes, que se muestran en primicia— componen esta nueva propuesta expositiva del MARCO.

En palabras del comisario, Óscar Antonio Molina, “la exposición se concentra en esa parte de su abundante producción, donde la riqueza de registros es la nota predominante: desde la geometría al gesto expresivo; desde el orden matemático al enunciado verbal en forma de escritura, letras o anotaciones; desde la silueta a la mancha; desde la figuración al monocromo… Para la muestra del MARCO nos hemos decantado por una amplia selección de obras en papel y cuadernos de trabajo, de todas las fechas productivas del artista, evitando desde el principio la idea convencional de retrospectiva, y rechazando la organización cronológica de lo expuesto, o todo lo que conduzca a crear la impresión de un falso desarrollo lineal en tan larga trayectoria.

Sombras y Paradojas propone tejer diversos ejes de lectura sobre su dibujo, que completan y actualizan la abundante fortuna crítica recibida por el artista a lo largo de su carrera. Así, analizaremos el dibujo como sismógrafo de los estados anímicos, del pulso “vital” y emocional del creador, para comprobar cómo se combina en buena parte del trabajo con un rigor analítico y una capacidad para la organización de los elementos que componen la imagen en el plano de representación muy notables. De igual modo, los aspectos performáticos derivados de la ejecución de los grades tamaños habituales en el artista, quien para bordaros con frecuencia ha de emplearse como el danzarín, con todo el cuerpo, tendrán su espacio propio en el recorrido. La selección pone también de relieve los límites disciplinares del dibujo de Martins en relación con la pintura, la narrativa, la arquitectura, la escenografía y/o sus campos expandidos en la actualidad. En este sentido, cabe destacar las relaciones que una parte de su mundo gráfico ha establecido con otros momentos decisivos del arte durante la modernidad tardía (expresionismo abstracto e informalismo, Abstracción Postpictórica, Field Colour Painting, Supports-Surfacces…). En esta juguetona, paradójica y casi perversa revisión de la tradición canónica tardomoderna se retrata otra asombrosa capacidad más de Jorge Martins que nuestra exposición quiere destacar. Finalmente, la capacidad de su trabajo gráfico para traducir lo intangible –que no inmaterial–, como la luz, el tiempo, el lenguaje o el espacio, ocupará un último apartado en este análisis. Al respecto, nuestra intención es subrayar como una de las más notables características en la obra de Martins, su asombrosa capacidad para poner en escena, dentro de los límites del papel, dimensiones simbólicas, espirituales y metafísicas prácticamente inmanejables fuera del plano de la imagen. El título de la muestra, sugerido por el propio artista, apunta hacia esta dimensión un tanto insondable del arte desde su estadio nuclear: el dibujo.”

Dos aspectos a destacar de la exposición de Jorge Martins en el MARCO son, por un lado, la inclusión de sus cuadernos de apuntes, que se muestran en primicia, y en los que el artista anota pensamientos, bocetos e ideas para dibujos y pinturas. Por otro, la presentación de una publicación —un libro de artista con el que el MARCO inicia una colección— que recoge, por primera vez, su obra literaria, precisa y poética a la vez.

Tanto la exposición como la publicación cuentan con el patrocinio de la Fundação Carmona e Costa, el Instituto Camões, y el MEIAC de Badajoz, instituciones con las que están previstas nuevas colaboraciones para mostrar la obra de artistas de Portugal y Galicia en distintas sedes peninsulares.

Exposición bibliográfica / Documentación

Eduardo Gruber / Jorge Martins
27 septiembre 2019 – 5 enero 2020

A partir de la inauguración de la exposición, la Biblioteca-Centro de Documentación del MARCO presenta una muestra bibliográfica y documental con selección de catálogos y publicaciones de Eduardo Gruber y Jorge Martins. El dossier documental, que reúne enlaces a artículos, audios, vídeos, y otra información sobre los artistas, estará accesible para consulta en el propio espacio o desde la web del MARCO www.marcovigo.com en los apartados Biblioteca/Noticias y Exposiciones/Actuales.

Información y visitas guiadas

El personal de salas está disponible para cualquier consulta o información relativa a la exposición, además de las visitas guiadas habituales:

Todos los días a las 18.00
Visitas ‘a la carta’ para grupos, previa cita en los tel. 986 113900 / 986 113904

Visitas y talleres para escolares

Para grupos de educación Infantil, Secundaria, Bachillerato, y otros centros de formación.

Colabora: Obra Social “la Caixa”
A partir del 15 de octubre de 2019
Lugar: salas de exposición y Laboratorio das Artes (1ª planta)
Horario: de martes a viernes de 11.00 a 13.30 / Previa cita en el tel. 986 113900/113904

Foto de portada: Jorge Martins. Coleccão, 2002. Acrílico y grafito sobre papel, 160 x 120 cm

CATÁLOGO:

Texto curatorial


JORGE MARTINS. Sombras y paradojas
supone la primera presentación de gran envergadura que en nuestro país se dedica a uno de los nombres referenciales de la plástica portuguesa del último siglo. A sus setenta y ocho años, y en plena actividad creadora, Jorge Martins (Lisboa, 1940), ha llegado a convertirse en un referente dentro del rico panorama creativo actual del país vecino, tanto por la firmeza e independencia de su compromiso estético —en buena medida indiferente al vaivén de las modas internacionales que década a década van dictando el devenir colectivo de la creación— como por la singular posición que Martins ocupa en el mapa generacional. De hecho, la atención que su trabajo suscita entre los jóvenes artistas en los últimos años es un importante aspecto a tener en cuenta llegado el momento de valorar la pertinencia de un trabajo como el suyo, donde una impecable formalización se combina con la búsqueda continua de nuevos procesos y soluciones a la hora de plantear las imágenes plásticas.

Sin duda, a esta vigencia del trabajo y al prestigio del artista mucho ha contribuido la infatigable investigación de Martins en torno al dibujo desde sus primeras exposiciones, hace ahora algo más de sesenta años; de hecho, será con sus dibujos con los que llegará, ya a finales de la década de los setenta, al Centro Georges Pompidou de París, donde se le dedicó una individual. El dibujo, disciplina antaño “secundaria”, incluso subsidiaria, vive en el presente un momento feliz, de renovado interés tanto en los aspectos conceptuales que implica como en los procesuales y formales, y en la figura de Martins encuentra un nombre ineludible a la hora de recapitular sobre sus logros y límites históricos durante la segunda mitad del siglo XX, pero también en cuanto a la línea de horizonte que la rodea en nuestro presente estético.

Esta exposición se concentra exactamente en dicha parte de su abundante producción, el dibujo, en la cual el artista tanto se destaca. Dibujos de gran formato y una versatilidad asombrosa, donde la abundancia de registros es la nota predominante: desde la geometría al gesto expresivo; desde el orden matemático al enunciado verbal en forma de escritura, palabra, letras o anotaciones; desde la silueta a la mancha; desde la figura al monocromo… Martins no se limita a una fórmula susceptible de multiplicarse hasta el infinito por medio de variantes y, frente a lo que suele ser habitual en creadores de su edad, donde el territorio ya conquistado se explota hasta el agotamiento, nuestro protagonista evita en todo momento la repetición de un repertorio reconocible de gestos, marcas, fórmulas o iconografía ya establecidas por él mismo con anterioridad y puestas bajo el imperio de la firma.

Para la muestra del MARCO de Vigo nos hemos decantado por una amplia selección de obras realizadas en todas las fechas productivas del artista, y la publicación asociada ofrece al lector una experiencia más completa a nivel documental de cada una de sus etapas. No obstante, desde el principio hemos evitado la idea de retrospectiva (queremos mostrar con nuestra exposición el fenomenal momento que vive la obra del artista en el presente, con un taller abierto y activo del que están saliendo hoy algunos de sus mejores trabajos), esquivando consecuentemente el carácter de museo-mausoleo derivado de este tipo de revisiones. Por ello también rechazamos la organización cronológica de lo expuesto, o todo lo que conduzca a crear la impresión de un falso desarrollo lineal en la larga trayectoria de Martins, donde logros pretéritos parecieran conducir de manera secuencial y un tanto inevitable a otros derivados, causales, que los engloben. Esto no suele ser así casi nunca, y desde luego en el caso que os ocupa supondría una tergiversación. Nuestro criterio de selección y el plan expositivo por el contrario subrayan cómo las preocupaciones del artista son continuamente renovadas a lo largo de los años, de las décadas, de toda su trayectoria incluso, creciendo de manera espiral, digamos, antes que orden sucesivo. Por ello hemos organizado el recorrido en núcleos temáticos donde la obra actual lanza miradas oblicuas en todas las direcciones -el pasado incluido-, para hilvanar secuencias no previsibles, y destacar reflejos e iluminaciones transversales en el tiempo. Por lo demás, en la selección expositiva predominan sus dibujos de gran tamaño, y un buen número de inéditos, en casi todos los casos escogidos con la intención de mostrar la asombrosa versatilidad de su sintaxis; la singularidad, riqueza y el refinamiento de sus procesos formativos; y el variado conjunto de intereses icónicos con que se maneja.

Nuestra exposición propone unos novedosos ejes de lectura sobre la obra de Martins que completan y actualizan la abundante fortuna crítica recibida por el artista a lo largo de su larga carrera. Así, analizaremos el dibujo como sismógrafo de los estados anímicos, del pulso “vital” y emocional del artista, para comprobar cómo se combina en buena parte de estas obras con un rigor analítico y una capacidad para la organización de los elementos que componen la imagen en el plano de representación muy notables. A este equilibrio entre los momentos “calientes” y los “fríos” dedicará nuestra exposición un apartado. De igual modo, los aspectos performáticos derivados de la ejecución de unas obras en semejantes tamaños, tendrán su espacio propio en el recorrido. La relación del soporte con los propios materiales de dibujo, por un lado, pero por otro con nuestro propio cuerpo son factores decisivos en la ejecución física de las piezas. Así, el dominio del pulso y el manejo de los ejes muñeca-codo-hombro-cadera aparecen a veces relacionados con aspectos de la gestualidad corporal, del desplazamiento del cuerpo (en su totalidad o sólo de algunas de sus partes) sobre la superficie del papel, como si de una danza o una acción se tratara, hasta conseguir el ritmo lineal buscado. Otra de las secciones de la muestra se dedicará a poner de relieve los límites disciplinares del dibujo en relación con la pintura, la narrativa, la arquitectura, la escenografía y/o sus campos expandidos en la actualidad. En este sentido, cabe destacar las relaciones que una parte de este dibujo ha establecido con otros momentos decisivos del arte durante la modernidad tardía, como los Supports-Surfacces franceses, o nuestros Trama; más atrás, también con aspectos concretos de la Abstracción Postpictórica, la Field Colour Painting, e incluso con los grandes logros del expresionismo abstracto, pero subvirtiendo en todos los casos muchas de las premisas canónicas de sus respectivas poéticas y “traduciéndolas” a los códigos gráficos dibujísticos. En esta juguetona, paradójica y casi perversa relectura de la tradición canónica tardomoderna se retrata otra asombrosa capacidad más de Jorge Martins que nuestra exposición quiere destacar. Por último, la capacidad del dibujo de Jorge Martins para traducir lo intangible -que no inmaterial-, como la luz, el tiempo, el lenguaje o el espacio, ocupará un último apartado en nuestro análisis. Al respecto, nuestra intención es subrayar como una de las más notables características en la obra de Martins, su asombrosa capacidad para poner en escena, dentro de los límites de la hoja de papel, dimensiones simbólicas, espirituales y metafísicas prácticamente inmanejables fuera del plano de la imagen. El título de la muestra, sugerido por el propio artista, Sombras y paradojas, apunta hacia esta dimensión un tanto insondable del arte desde su estadio nuclear: el dibujo.

Series y secciones, pues, que se cruzan y se prestan a examinarse de forma abierta, no lineal, tanto cronológica como temáticamente, y que una selección de sus cuadernos de trabajo completaré finalmente, dando a conocer sólo una muestra de la ingente labor acumulada a lo largo de las décadas en los más de cien carnets que Martins ha completado con anotaciones, reflexiones y dibujos. Serán estos los protagonistas de una publicación específica que prepara el museo, donde el lector podrá adentrarse en el denso y tan elegante mundo intelectual de nuestro protagonista. Se trata de la primera vez que una institución recopila y estudia tan valiosos materiales.

Óscar Alonso Molina
Comisario da exposición

Texto artista

TEXTOS DEL ARTISTA. Aforismos

Dibujo para comprender lo que es dibujar.

El primer instante de una línea ya contiene en potencia todo el dibujo.

Línea que habla, color que canta.

Dibujo como quien escribe aforismos.

El "ataque" del lápiz en el papel como el ataque del arco en el violín.

El arte estaba conquistando lo lejano antes de las grandes navegaciones.

Dibujar es reconstruir el universo.

Sin luz no hay sombra, pero, ¿hay luz sin sombra?

Una obra está acabada cuando es más verosímil/plausible que la realidad.

Hay dibujos que se hacen con los dedos, con la mano, la muñeca, el brazo y el cuerpo.

diferentes escalas y expresiones.

El dibujo está más cerca de las matemáticas que la pintura.

¡Ah! ¡La rapidez del lápiz!

¡me gusta ver la línea saliendo de la punta del lápiz!

¿Cómo autonomizar la línea y al mismo tiempo obligarla a “mimetizar” algo?

El dibujo, la posibilidad de acabar inacabado.

En el dibujo el tiempo se convierte en espacio.

El dibujo es una línea melódica.

Después viene la armonía y el contrapunto.

Probablemente lo que me interesa cuando dibujo no sea lo que estoy viendo o reproduciendo, sino lo que está más allá.

Jorge Martins